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Verde

22 Oct

La primera criatura sobre la faz de aquella tierra fue una mujer.
Era una mujer creada a partir de nubes, barro, fuego y agua. El viento peinaba sus cabellos, sus formas habían sido modeladas por mano experta, las entrañas le latían con el fuego de los inicios del mundo y bajo sus pies manaban regueros de agua en libertad. Porque en aquel momento el mundo era libre y las prisiones aún no se habían inventado.

Siguiendo los senderos del Azar que guiaban sus primeros pasos, se maravilló al ver las huellas que iban dejando sus pies descalzos sobre la arena, pues sentía que causaba una honda impresión al mundo sin apenas esfuerzo. Cuál fue su sorpresa cuando estas huellas fueron borradas por el mecer del agua que pulía constantemente la playa como si se tratase de una mano eternamente insatisfecha.

El mundo era completamente virgen, ella lo sabía aunque no tenía pruebas. No necesitaba pruebas, pues al ser la primera criatura no existía nadie que pudiese refutar lo que daba por cierto.
Pero necesitaba algo, la calma debía romperse. Podría haber vivido en un mundo en paz, pero su ambición quiso que las cosas pasasen de diferente modo, para bien y para mal.

Tras una larga caminata bordeando un bosque erigido a orillas de la arena más prístina, sus ojos se vieron heridos por un objeto de color negro que yacía a escasa distancia.
Descubrió que podía sentir curiosidad, una fuerza desconocida que tomaba el control de su cuerpo y que la acercó al objeto más rápidamente de lo que hubiese creído posible.

Se trataba de una caja, una gran caja negra perfectamente cúbica. Era tan regular que sus contornos la asustaron y su superficie la desconcertó. Una tímida imagen le devolvía los gestos desde el fondo oscuro y cuando acercaba la mano hasta tocar el objeto, otra mano sin relieve se posaba sobre la suya.

Sintió una punzada de excitación. Quería abrir esa caja porque había algo dentro, pero el hecho de que no pudiese ver lo que encerraba lo convertía en algo secreto y no estaba acostumbrada a los enigmas, el resto del mundo se abría a ella sin reservas y sin nada que ocultar. Quizás pudiese vivir sin abrirlo, aún no era demasiado tarde.

Pasó días y días merodeando alrededor de la caja, contemplando su reflejo cambiante, su color obstinado, su penetrante olor a misterio. Hasta que un día no pudo más y sus manos temblorosas rompieron la inmutabilidad del objeto y le obligaron a desvelar su secreto.

En el fondo de la caja, yacía un cuerpo desnudo; el del primer hombre.
Con su despertar, nació todo el bien y todo el mal de este mundo.

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5 comentarios

Publicado por en 22 octubre, 2010 en Colores, Cuento, Relato

 

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5 Respuestas a “Verde

  1. Indur

    22 octubre, 2010 at 4:42 am

    En otros tiempos arderías en al hoguera por semejante atrevimiento… si bien si tu obra hubiera llegado a nuestros días se te alabaría…
    En estos tiempos sin embargo, se tiende a idealizar lo pasado y a desprestigiar lo actual de calidad, sobretodo en ideas tan tradicionales.
    El relato en sí me encanta, una mezcla de Génesis con toques pagano-heréticos mezclados con la siempre sugerente y mística caja de Pandora, ¿Quién podría resistirse a abrir este cubo negro?
    Además como no podía ser menos, está escrito con tu elegancia habitual, que hace que siempre sea un verdadero placer leerte.
    Como opinión personal me encanta la personalidad curiosa/dubitativa felino-gatuna de la mujer.

    Poesía, reflexión, relato corto… ¿qué será lo próximo?
    No lo sé, pero estoy impaciente por poder leerlo, porque lo que sí que tengo claro es que será buenísimo.

     
  2. Uno

    22 octubre, 2010 at 6:39 pm

    Es realmente excitante jugar a imaginarse lo que sucedió con todos esos universos en los que la mujer no abrió la caja.

    Por otra parte, y una vez terminado de fantasear con esas posibilidades, me resulta terriblemente triste que pueda concebir tan fácilmente la existencia de multiples universos y que sin embargo, me cueste tanto imáginarme alguno de ellos sin todo el dolor y el sufrimiento que surgió de esa caja.

    Felicidades por tu particular versión de la caja, me ha encantado.

    🙂

     
  3. The Hybris

    22 octubre, 2010 at 10:49 pm

    Mil gracias a los dos por tomaros la molestia de leerme, me hace mucha ilusión.
    Indur, me alegro de que hayas captado tan bien lo que quería expresar, mezclando a Pandora, con Eva, con otras mitologías, y cambiando la tradicional forma de ver a la mujer como el mal o como la segunda a bordo.
    Lo próximo, lo que la inspiración me permita… jeje.

    Y en cuanto a Uno… yo tampoco podría concebir nuestro mundo sin lo que estaba metido en la caja, por muchas desgracias que traiga ;P Me alegro de que te haya resultado evocador, es precisamente lo que quería conseguir =)

     
  4. Eternal Pain

    23 octubre, 2010 at 7:35 am

    Al leer el texto me imaginé algo bastante más profundo de lo que mencionas en tu comentario posterior, lo que, en cierto sentido, me entristece. En cualquier caso, las interpretaciones surgen de las personas del mismo modo que surgen los pensamientos, y las concepciones parten de la educación de cada uno.

    Puede que te hayas querido inspirar en un relato del principio del mundo, pero no veo el Génesis por ningún lado, más allá de que se trata del primer ser humano del mundo, cosa que no es exclusiva del Cristianismo. Sin embargo, la referencia a Pandora y a su urna parece mucho más clara. En cualquier caso, es un relato corto que me ha gustado mucho, porque en él creo que se pueden ver ciertas concepciones implícitas que podrían parecer extrañas, como el hecho de igualar al hombre y a la mujer, al ser la curiosidad y ambición de la segunda la que desata los males que pretendes encerrar dentro de la figura del primero.

    También resulta muy interesante la combinación elegida para la creación de la primera mujer, aunque no aclaras en absoluto, probablemente de forma totalmente intencionada, quién o qué la crea, así como quién o qué deja la caja en el lugar donde ella pueda encontrarla. En este punto me ha parecido ver algo similar a la ignorancia del ser humano sobre su origen y su destino con un toque muy presentista, reflejado, sobre todo, en las huellas que deja en la arena. Y, por supuesto, también el ver la caja y lo que ésta le suscita, al ser un objeto que no ha creado la naturaleza, oponiendo la geometría de aquéllo hecho por el hombre a la geometría natural.

    Espero con entusiasmo el siguiente.

     
  5. The Hybris

    23 octubre, 2010 at 2:32 pm

    Pues me gustaría que me contases lo que te imaginaste, si no no podré decirte si lo pensé al escribirlo o no, y me interesa tu punto de vista =)
    En cuanto al parecido con el Génesis… el paraíso terrenal, que se cree a uno y después al otro (aunque esté invertido el proceso)… pero seguro que todo esto se encuentra en otras cosmogonías también.
    Sin embargo no quería introducir la sensación de culpa de la Biblia, quería que se pensase que dentro de la caja habría algo malo (todos los males del mundo…) y al final acabase sorprendiendo que no fuese más que un hombre, que es necesario para que los humanos evolucionen, aunque ésto implique también toda la maldad que nos es inherente.
    Efectivamente, la “mano creadora” no está clara y es totalmente intencionado, así que todas las conclusiones son más que bienvenidas.

    Ha sido un placer inesperado leer tu comentario, muchas gracias.

     

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