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24122011

30 Ene

El alma de nuestra orden es de piedra, una fría y dura tumba de piedra donde nos cobijamos para venerar a nuestros héroes. Tres son los líderes y mentores: el joven encarna el entusiasmo y la vitalidad, la anciana, la sabiduría y experiencia, el oculto, lo inescrutable. Hay quien dice que es una figura vacante o que podría ser cualquiera de nosotros.

La chica que me acompaña es una agraciada, pertenece a la estirpe de los héroes. Su hermano es esa figura de cabellos dorados y ojos de un azul intenso que ocupa el segundo lugar en el altar de los héroes. Pero a la vez sufre un destino terrible: su hermano ha sido capturado por nuestros enemigos y quién sabe qué ambición les inspirará. En cualquier caso se nos ha prohibido involucrarnos pero ambas tenemos en común una cosa: lo haremos.

Nuestra maestra se aleja después del aviso y en dirección de su estela percibimos durante un fragmento de segundo una aparición desconcertante. ¿Acaso no es él quien me lanza una vaga mirada desde uno de los pasillos laterales antes de desaparecer? Veo, ante la desarmada expresión de ella, que ha pensado y visto lo mismo que yo. Estaba escoltado por dos hombres con túnica y nada en ellos parecería una fuente de sospechas si no fuese porque pocas cosas ocurren con tan solo desearlo.

Aceleramos el paso, nos fundimos con la penumbra y el silencio de los rincones donde aún se huele el eco desconcertante de unas pisadas. Extremar la precaución no resulta en vano cuando cruzar o no una esquina supone la frontera entre la victoria o la derrota. Algo hay de estático y malsano en la escena que presenciamos por el rabillo del muro… unos ojos suplicantes y una boca prisionera resultan lo más llamativo de un cuadro tan patético. Su hermano yace en el suelo ensimismado por las manos que se adentran en su pecho. Un ídolo caído, roto y desmadejado. Nada que pueda servirnos de ayuda, pero afortunadamente, no lo único.

Cabalgo la ira hasta que ella me posee a mí y no al contrario. Dejo de reconocer mis capacidades físicas, tan ajenas pero a la vez tan propias como cuando te tocas una mano sin circulación y parece de otro. En este caso la fuerza no se corresponde, la velocidad me excita, el poder desborda con el primer zarpazo y el primer muerto. Caen, huyen o se aterrorizan mientras me abalanzo sobre ellos con un rugido feral. Pronto todo habrá acabado.

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14 comentarios

Publicado por en 30 enero, 2012 en Oniros

 

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14 Respuestas a “24122011

  1. Anónimo Cobarde

    18 marzo, 2012 at 11:45 pm

    No tengo nada importante que decir.

    Pasaba por aquí y he visto que ya nadie te deja comentarios.

    Sólo quería decirte que aún hay quien te lee. Aunque eso imagino que ya lo sabrás.

     
  2. The Hybris

    19 marzo, 2012 at 2:26 am

    Resulta tremendamente difícil que la gente te deje comentarios, aunque lea las cosas -.-
    Es muy agradable saber que estás por ahí como presencia inmaterial… y persistentemente anónima 😛
    Un beso.

     
  3. Anónimo valiente

    10 mayo, 2012 at 3:45 pm

    Se echan tanto de menos tus escritos

     
  4. The Hybris

    11 mayo, 2012 at 3:37 am

    Y yo que me he acordado mucho de ti mientras pensaba en escribir algo nuevo… pero no puedo, no sé por qué…

     
  5. Anónimo Cobarde

    12 mayo, 2012 at 1:30 am

    Oh, Dios mío. ¡Un impostor!

     
  6. The Hybris

    12 mayo, 2012 at 1:32 am

    O alguien con doble personalidad… ;P

     
  7. Anónimo Cobarde

    13 mayo, 2012 at 9:19 pm

    No sé si te sigo. Yo nunca firmaría nada como “Anónimo valiente”, si es lo que insinúas. Como mínimo, pondría la uve mayúscula.

    Y digo impostor porque se hace llamar valiente pero en realidad no es más que otro anónimo cobarde. Más anónimo que yo, parece.

     
  8. Anónimo valiente

    19 mayo, 2012 at 4:16 pm

    ¡Eh, tú, Cobarde! ¡No te envalentones conmigo!

    Àmuli, tu sección de comentarios ha quedado oficialmente desvirtuada 😀

     
  9. Anónimo Cobarde

    20 mayo, 2012 at 8:43 am

    Yo no me envalentono, lo digo todo desde la protección de las sombras.

    Y los comentarios no están desvirtuados. Un anónimo con doble personalidad discutiendo consigo mismo es algo original y pintoresco. Seguro que hay quien pagaría por verlo.

     
  10. The Hybris

    24 mayo, 2012 at 7:58 am

    O escribo otra entrada pronto o este post tendrá record en número de comentarios pronto gracias a tu doble personalidad… jajaja.

     
  11. Anónimo Cobarde

    24 mayo, 2012 at 9:31 pm

    Pues ya sabes.

     
  12. Anónimo valiente

    25 mayo, 2012 at 5:44 pm

    No, mejor no la escribas.

     
  13. The Hybris

    25 mayo, 2012 at 5:53 pm

    Awww por qué no =(

     
  14. Anónimo Cobarde

    1 junio, 2012 at 8:40 pm

    Di que sí, aprovecha cualquier excusa para llegar al record ese…

     

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