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Archivos Mensuales: junio 2012

Interludio III: Simulacro

 

El agua miró hacia arriba. Buscó sus labios tan humanos, sus ojos, tan vivos; sus palabras tan reales y tan hirientes que blandamente la rozaban con su aliento. Sus lágrimas la alancearon con cada gota que se clavaba en su superficie, especialmente inquinas porque sabían a felicidad.
No era ese tipo de felicidad ideal, sin límites. Era una felicidad profundamente humana, como toda ella. Esa que, aun confesándose desdichada, la hacía parecer más viva de lo que un reflejo cristalino podría ser nunca. Esa que puede ser herida, que puede ser tocada, que puede amar y ser amada. Una chiquilla a corazón descubierto y a lágrima viva, que desintegraba cada molécula perfecta de agua hasta convertirla en una sombra. Un simulacro.

¿No debería ser el agua lo más puro y el ser humano lo más sucio? Solo la genialidad sabe juntar un millón de colores de forma que creen una obra maestra y no un estúpido intento de expresionismo abstracto. Pero a veces, ocurre.
Entonces de nada sirve la obra, solo la mano que perecedera, ha dejado la impronta en el lienzo. Una impronta, o un reflejo.

Ese Reflejo tan hermoso y tan vacío del Yo creado a través de unas pinceladas de agua por las que la luz pasa sin detenerse.

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The water looked up. It searched for her lips, so human, her eyes, so vivid; her words, so real and so hurtful, brushing it mildly with her breath. Her tears speared it with every drop that fell upon its surface, especially wicked because they tasted like happiness.
It wasn’t that kind of ideal happiness without limits. It was a profoundly human happiness, like the rest of her. The one that, even confessing to be sad, made ​​her appear more alive than a crystalline reflection could ever be. The one that can be hurt, that can be touched, that can love and be loved.
She was a little girl, with her heart open and her eyes weeping, but she was dissintegrating each perfect molecule of water until it turned into a shadow. A simulacrum.

Shouldn’t be the water the most pure of things and the humans just dirt in comparison? Only genius can pour together a million colours to create a masterpiece and not a stupid attempt of abstract expressionism. But sometimes, it happens. And then the work means nothing compared to the hand that left the mark behind. A mark… or a reflection.

That Reflection so beautiful and so empty of the Ego created with a few touches of water, through which the light passes without stopping.

 
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Publicado por en 17 junio, 2012 en Reflexiones

 

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Kyu

―¿Eso es todo?
―¿Cómo que “eso es todo”? ―dijo ella mientras manoseaba la consola de la nave. Su pelo ligeramente enmarañado le tapaba un ojo, pero el otro se mantenía clavado en su interlocutor con el ceño fruncido.
―¡La piloto de la Leviatán! Sonaba más imponente antes de verte salir por la escotilla. ¿Cuántos años tienes?
Un sonoro bufido fue la primera respuesta. La segunda tardó un poco más, hasta que el droide astromecánico de serie R2 dejó de dar vueltas alrededor de la nave y soltó un pitido de satisfacción.
―Los suficientes como para saber usar un blaster. Y una nave. ¿De verdad que imponente y mi YT-1500 son dos palabras que pueden ir juntas?
El mecánico rebelde la miró con incredulidad por un momento, intentando recordar que parecía tener quince años. Después no pudo menos que echarse a reír.
―En eso tienes razón. Deberías…
Una mano posándose sobre su hombro le cortó el discurso a tiempo. Era un chico alto y moreno, con el flequillo largo y los ojos claros y sonrientes. Iba vestido de piloto de caza pero tendría pocos años más que ella.
―Deberías seguir trabajando, no quiero morir porque se te haya olvidado revisar mi nave, ¿eh? Esa de allí.
Había sido poco sutil, pero resultó efectivo.
―¿Tú eres el de las bienvenidas amables? ―preguntó ella una vez que se quedaron solos, esbozando una amplia sonrisa en unos rasgos que parecían hechos para ser alegres.
―¡O eso o me he tomado en serio al wookiee que te acompaña!
―¡Deberías! Ese peluche se cree que soy su mascota. A nadie le gusta que toquen a su mascota.
Las carcajadas les acompañaron fuera del hangar casi sin darse cuenta de que estaban caminando juntos como viejos conocidos y solo se habían encontrado hace cinco minutos. La evidencia creció pocos pasos más allá.
―Oye, ¿cómo te llamas?
―Kyu. Bueno, viene de Kyura, pero suena demasiado formal así que no me gusta.
―Kyura ―repitió―. Yo soy Skale.
―¿Pero no te acabo de decir que no…?
―¿Tengo que invitarte a algo por las molestias?
La sonrisa era angelical, los ojos brillaron divertidos mientras ella arqueaba una ceja y metía las manos en unos de los muchos bolsillos de sus pantalones. Resultaba útil para guardar cantidades de cosas sin sentido aparente como dados, caramelos, una cuerda, un par de guijarros, e incluso a veces una pequeña rata de la que se había encariñado y que le había roído ya más de uno y más de dos pantalones.
―Es posible que te ganes un par de enemigos, pero no es mi problema ―respondió socarrona mientras se encogía de hombros, observando a lo lejos cómo el cathar y el wookiee se lanzaban una mirada interrogante a su respecto.
―Tengo que irme dentro de un rato a entrenar, no creo que les dé tiempo a cazarme. ―La pausa duró solo unos segundos― ¿Cómo acabaste siendo cazarrecompensas?
―Serlo me salvó una vez la vida… y las 154 veces siguientes la puso en peligro. Al final te encariñas con la tripulación y con el dinero que te pagan. Cuando mi hermano murió ellos pasaron a ser algo así como de la familia. Supongo que además, me lo paso bien.
―Suena razonable.
―Suena de todo menos razonable ―replicó ella con una sonrisa mientras se sentaba en la barra.

 
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Publicado por en 12 junio, 2012 en Mis Personajes

 

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