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Archivo de la categoría: Colores

Amarillo

Cuando empecé este blog lo quise inaugurar con una serie temática sobre colores. Me inspiré pensando en azul, rojo, verde, incluso en gris; pero cuando intenté ponerme con el amarillo para acabar el conjunto, me quedé totalmente bloqueada y dejé de publicar entradas por cabezonería: o encontraba una inspiración para ese color o no pasaba página. Estuve pensando en sol, en luz, en felicidad, en liberación, pero no lograba concretar todos esos términos que me llegaban a la mente en nada por escrito. Al final después de unos cuantos meses tuve que desistir de mi propósito y continuar el blog por otros derroteros para que esto no pareciese un cementerio. El caso es que por fin después del 15 de mayo he llegado a una base real y Amarilla, y es curioso que contenga todos esos conceptos abstractos que el color me sugería meses atrás pero que hasta ahora no pudieron cristalizar.

Evidentemente estoy hablando de la Puerta del Sol y su acampada, y su movimiento, y sus reuniones. Pero voy a disuadir a los más críticos rápidamente de una cosa: no quiero ser utópica ni idealista, no quiero pensar en perfección o en cambiar el mundo… sólo quiero abarcar la escala humana, una escala con todas sus imperfecciones y errores propios pero que estos días me ha dejado con una sonrisa beatífica en un rostro poco acostumbrado a sonreír por cualquier cosa que tenga que ver con la sociedad en la que nos toca vivir.

Me gusta llegar a esa plaza y ver que la gente todavía sabe reaccionar y salir de casa. Me gusta escuchar hablar de política, economía, cultura y sociedad en todos los rincones, incluso aunque lo que escuche no tenga mi acuerdo. Me gusta ver a las personas sentadas discutiendo sus ideas, pensando, opinando en lugares donde hasta entonces sólo se veían prisas y malas caras; me gusta que esas personas sean de mi edad porque contradice por fin a quienes hablaban de una juventud pasota y comodona, pero también me gusta, incluso más, encontrarme con personas mayores que lo apoyan y que hablan desde la voz de su experiencia, y me emociono especialmente cuando se trata de quienes lucharon en tiempos más difíciles que los nuestros.

Me gusta ver que sobran voluntarios para cualquier cosa que se necesite, aunque me frustre no poder participar todo lo que quisiera. Me impresiona ver llegar a gente ofreciendo papel, alimentos, bombillas, ordenadores incluso, cualquier cosa que se remunere únicamente con ideas y humanidad. Por fin el término humanidad se tiñe de positivo, aunque solo sea por un momento.

Seguro que esto no dura para siempre. Volverán las prisas, la desconfianza y el distanciamiento a las calles, pero es imposible que se me borre de la retina lo que fue un día Amarillo.

Ahora me voy a dormir, pero el sueño ocurre cuando estoy despierta, por primera vez. Gracias, Sol.

 
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Publicado por en 22 mayo, 2011 en Colores, Reflexiones

 

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Rouge

La beauté qui jaillit des blessures, fleurissant comme une rose, si dangereuse, se fanant dans l’oubli qui coule au dessous de nos veines.

Plaisir arythmique qui respire et gémit, s’enfuit pour trouver la chaleur dans les plis d’une oreille.

L’âme contenue dans un flacon de crystal, et qui s’ouvre pour nous envahir le coeur de ses doigts qui l’éveillent.

Deux lèvres qui s’entrouvrent montrant le noir infini des secrets que l’on ne dit que par des soupirs, avec un sourire au coin de la bouche.

Le silence du vin entre deux âmes qui se touchent.

Ainsi est le rouge… envahissante et farouche.

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Y en versión fea pero comprensible para todos los que no sepan francés xD (90% u.u):

La belleza que estalla en las heridas, y que florece como una rosa, igual de peligrosa, y se marchita en el olvido que corre bajo nuestras venas.

Placer arrítmico que respira y gime, se escabulle para encontrar el calor en los pliegues de una oreja.

El alma contenida en un frasco de cristal, que se abre para invadirnos el corazón con unos dedos que lo despiertan.

Dos labios que se entreabren para mostrar el negro infinito de secretos que se dicen en el lenguaje de los suspiros, con una sonrisa.

El silencio de una copa de vino entre dos almas que se tocan.

Así es el rojo, envolvente y esquivo.

 
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Publicado por en 26 octubre, 2010 en Colores, Poesía

 

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Blanco y Negro

NEGRO: El blanco no existe, nada es blanco si se mira suficientemente de cerca.

BLANCO: Aquí estoy… ¿por qué no habría de existir? Sólo soy menos evidente.

NEGRO: Los humanos han creado huecos en sus mentes también para lo que no existe. El problema es que esa Nada les está devorando y acabará por hacerles desaparecer.

BLANCO: Pero admites que soy inevitable.

NEGRO: Eres una droga, algo intangible pero potente, algo fácilmente menospreciable pero que puede ser la clave de la destrucción de la humanidad.

BLANCO: Sabes que tienes peor fama que yo, ¿verdad? El mal, el miedo, todo acaba surgiendo o llegando a ti.

NEGRO: Los humanos tienen miedo de sí mismos. El resto del universo no les teme, pero se engañan para sentirse importantes.

BLANCO: Los humanos son blancos y negros, pero les gustan demasiado los extremos.

NEGRO: El problema vendrá cuando sólo sean Blancos.

BLANCO: O Negros.

 
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Publicado por en 25 octubre, 2010 en Colores, Reflexiones

 

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Violeta

Para celebrar la noche de San Juan, como siempre, decidí irme a la playa. Lo que pasa es que mi forma de pasar esa noche es bastante diferente a la de los demás; ellos prefieren reunirse con sus amigos, emborracharse, sentirse arropados por gente… aunque no la conozcan, para tranquilizar sus miedos a la soledad. Pero yo me enfrento a ella directamente y me marcho a un lugar donde no puedan encontrarme.
El lugar en cuestión es mucho más hermoso que las playas corrientes. Se trata de una cala recogida que se enfrenta tras varios kilómetros de costa al resto de playas más conocidas, pero a donde no va nadie porque es un cúmulo abrupto de rocas y arena, además de estar lejos.

Desde allí y por la noche se pueden ver pequeños puntos de luz a donde quiera que mires, y aquella noche en concreto las estrellas se entrelazaban con los ecos del fuego, más allá de las olas.
Me dejé abrazar por la oscuridad. Las referencias de luz estaban tan lejos que sentía la noche como un ser denso y palpable envolviendo todos mis sentidos, mientras que el ruido del agua rompiendo suavemente a mi lado dejaba a la mente flotar en un estado de calma absoluto.
Me senté sobre una roca que sobresalía como una ballena negra, recortada contra el blando relieve de las aguas. Con mis brazos rodeé las rodillas y apoyé la barbilla sobre ellas, manteniendo los ojos bien abiertos. Hay quien dice que no se ve nada en la oscuridad, pero solo hay que ser paciente y dejar que poco a poco vayan dibujándose contornos y siluetas, sombras, colores profundos; una infinita gama del azul al negro.
Si el día ofrece evidencias, la noche sugiere secretos. El uno es sincero, incluso hiriente… la otra es traviesa y le encanta jugar a las adivinanzas, aunque yo aún no sabía hasta qué punto.
Desconozco cuánto tiempo estuve así, sin moverme, estremecida por el murmullo de una lengua arcana. Cuando mis ojos pudieron desatarse del atractivo del agua, empecé a reseguir formas de las rocas colindantes imaginándome figuras imposibles, animales fantásticos. Estuve concienzudamente repasando todas y cada una de mis silenciosas compañeras, pero cuando me giré para ver las que tenía detrás, me topé con una silueta que parecía demasiado humana.
No, no era mi imaginación, a escasos metros de mí había una persona, y juraría que me estaba mirando, pero su quietud y su pose tranquila calmaron mi primer impulso de miedo hasta transformarlo en cosquillas inexplicables aleteando en el estómago.
Por el lugar donde estaba sentado, podía perfectamente haber llegado antes o después que yo. En cualquier caso me sabía observada, y él ahora también lo estaba. Entre nosotros se estableció un silencioso cruce de diálogos mientras las miradas se tanteaban en la oscuridad sin llegar a encontrarse.
Las horas transcurrieron y en un momento que no recuerdo cedí al sueño, como si mi cuerpo se hubiese acostumbrado a aquella presencia y la considerase un elemento más del paisaje.
Cuando me desperté, comprobé sobresaltada que la luz del día recaía duramente en los contornos de la cala, creando aristas y transformando las silenciosas ballenas negras en sucios caparazones grises. Mis ojos corrieron hacia el lugar donde había visto al desconocido, pero ya no quedaba de él más que el recuerdo.

* * *

Había pasado un año. Cuando vi el día en el calendario, no pude evitar que volviese todo a mi mente con la fuerza de una gran ola que te advierte de que la marea ha subido mientras tú no te dabas cuenta.
Mis planes eran los mismos, apartarme hasta la playa más lejana y recóndita, pero algo había cambiado. Ya no buscaba estar sola.
Maquinalmente me abrí camino en la oscuridad recordando a la perfección dónde me había sentado la última vez. No alcancé a disfrutar de los detalles. Esperé impaciente, y mi único acompañante fue el mar hasta que perdí la consciencia y volví a entregarme al sueño.
Me desperté entumecida y malhumorada por mi inocente ilusión, ¿por qué había llegado a pensar que pasaría algo?
Me levanté dispuesta a marcharme, y sorprendida observé lo que había caído al suelo con un sordo suspiro. Era una flor, una violeta concretamente, y no podía haber llegado hasta allí por casualidad.
Maldije el momento en que me había quedado dormida. Miré a la flor esperando que me transmitiese alguna clave oculta, pero ella guardó los secretos de su dueño entre los pliegues de sus pétalos.

* * *

Me había costado esperar. Había visitado varias veces la pequeña cala sabiendo de antemano que no servía de nada querer adelantarse a los acontecimientos. La violeta había expirado hacía muchos meses, llevándose definitivamente sus secretos a la tumba, y ningún rastro nuevo se manifestó desde entonces. Pero ya se había cumplido otro año.
En lugar de sentarme en la misma roca que de costumbre, ocupé la que había sido de él tantos meses antes. A más altura, mi mirada abarcaba perfectamente todo el lugar, decidida a no perderse ningún detalle de aquella noche pero sin saber que una mano estaba a punto de posarse sobre mi hombro.
El trote pausado de mis latidos se convirtió en una estampida. La suave presión de aquella mano se propagó por todo mi cuerpo como si me hubiese convertido en un material conductor de emociones irracionales.
La realidad comenzó a descomponerse vertiginosamente en fotogramas. El frescor del mar había dado paso a la calidez de unos brazos rodeándome, y entre ellos tropecé con aquellos labios que aún no habían roto el silencio.

 
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Publicado por en 23 octubre, 2010 en Colores, Relato

 

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Verde

La primera criatura sobre la faz de aquella tierra fue una mujer.
Era una mujer creada a partir de nubes, barro, fuego y agua. El viento peinaba sus cabellos, sus formas habían sido modeladas por mano experta, las entrañas le latían con el fuego de los inicios del mundo y bajo sus pies manaban regueros de agua en libertad. Porque en aquel momento el mundo era libre y las prisiones aún no se habían inventado.

Siguiendo los senderos del Azar que guiaban sus primeros pasos, se maravilló al ver las huellas que iban dejando sus pies descalzos sobre la arena, pues sentía que causaba una honda impresión al mundo sin apenas esfuerzo. Cuál fue su sorpresa cuando estas huellas fueron borradas por el mecer del agua que pulía constantemente la playa como si se tratase de una mano eternamente insatisfecha.

El mundo era completamente virgen, ella lo sabía aunque no tenía pruebas. No necesitaba pruebas, pues al ser la primera criatura no existía nadie que pudiese refutar lo que daba por cierto.
Pero necesitaba algo, la calma debía romperse. Podría haber vivido en un mundo en paz, pero su ambición quiso que las cosas pasasen de diferente modo, para bien y para mal.

Tras una larga caminata bordeando un bosque erigido a orillas de la arena más prístina, sus ojos se vieron heridos por un objeto de color negro que yacía a escasa distancia.
Descubrió que podía sentir curiosidad, una fuerza desconocida que tomaba el control de su cuerpo y que la acercó al objeto más rápidamente de lo que hubiese creído posible.

Se trataba de una caja, una gran caja negra perfectamente cúbica. Era tan regular que sus contornos la asustaron y su superficie la desconcertó. Una tímida imagen le devolvía los gestos desde el fondo oscuro y cuando acercaba la mano hasta tocar el objeto, otra mano sin relieve se posaba sobre la suya.

Sintió una punzada de excitación. Quería abrir esa caja porque había algo dentro, pero el hecho de que no pudiese ver lo que encerraba lo convertía en algo secreto y no estaba acostumbrada a los enigmas, el resto del mundo se abría a ella sin reservas y sin nada que ocultar. Quizás pudiese vivir sin abrirlo, aún no era demasiado tarde.

Pasó días y días merodeando alrededor de la caja, contemplando su reflejo cambiante, su color obstinado, su penetrante olor a misterio. Hasta que un día no pudo más y sus manos temblorosas rompieron la inmutabilidad del objeto y le obligaron a desvelar su secreto.

En el fondo de la caja, yacía un cuerpo desnudo; el del primer hombre.
Con su despertar, nació todo el bien y todo el mal de este mundo.

 
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Publicado por en 22 octubre, 2010 en Colores, Cuento, Relato

 

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Gris

No sé cuándo ocurre ni si le pasa a todo el mundo. El caso es que un buen día te das cuenta de que nada es lo que parecía, de que las cosas estaban más claras antes de ponerte a reflexionar sobre ellas, de ponerte a vivirlas, en definitiva.

Por ejemplo, de pronto llegas a la conclusión de que el éxito no les llega a los que se lo merecen, sino que parece que el verdadero talento juega al escondite y a nadie le importa encontrarlo.
Se acorrala a la sensibilidad y se bombardean sus tímidos destellos hasta que éstos corren a refugiarse en la oscuridad del olvido. Se premia el descaro, el juego sucio, se premian los pisotones y las mentiras. Lo vulgar.
Entonces, ¿cómo explicar que entre los depredadores surjan obras bellas de verdad?
Cuando alguien es capaz de sobrevivir a eso y mantener su esencia pura, por muy dentro que la haya guardado, y entonces la extrae y la muestra al mundo… ahí se crea el Arte.
El que ha luchado, ha sido pisoteado, manchado, extinto, pero aún sabe quitarse la coraza y desvelar la Belleza que protegía, entra a formar parte de la Leyenda, de lo que algunos llaman Historia.
Aquellos que no supieron proteger la luz que tenían dentro de los ataques, aquellos que sobrevivieron a costa de prostituirla… solo crean ruido, cuando lo verdaderamente bello es el Silencio.

Piensas todo eso, piensas miles de cosas que eran sencillas cuando sólo veías el mundo en blanco y negro. Pero ahora lo ves gris, y corres el riesgo de perderte en la niebla. ¿Nada es verdad? ¿o todo? Al final decides que no existe una solución y que necesitas crear un código moral que luche en un mundo donde no eres nadie si no gritas tu nombre a los cuatro vientos.

 
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Publicado por en 21 octubre, 2010 en Colores, Reflexiones

 

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Blue

Dispel the bitter taste from your eyes by crying.

The salt will remember you seas of infinite blue,

waves of emotion that you remember no more

… as they’d never existed.

The memory of a child, that is lost forever

will look at you from far beyond;

you need to bring this child back from the dead.

Summon it, beg for it,

All you can do will never be enough

to make this innocence cross from the other side of the mirror

(where She lies, quietly).

 
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Publicado por en 20 octubre, 2010 en Colores, Poesía

 

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